Podríamos decir mucho del trabajo pedagógico, formativo y académico que desarrollamos en nuestro ciclo, pero creemos que es esencial colocar el acento en aquello que queremos realzar de nuestro quehacer, que no es solo nuestro, es en conjunto con las familias. Como diría el Padre José Kentenich, fundador de nuestro sistema pedagógico: "educación es servicio desinteresado a la vida ajena".

"Servicio": Es una actitud del alma y un comportamiento que impulsa a salir de sí a encaminarse al tú.

"Desinteresado": Se prueba el desinterés, cuando no se logran plenamente los objetivos, pero se sigue insistiendo y no se desanima. El amor lo puede más.

"A la vida ajena": La palabra "vida" señala aquello que desarrolla y potencia la personalidad del educando y de quienes conducimos. A partir de la vida: motivaciones, diálogo, incentivos, creatividad, desarrollo de los deseos profundos, expectativas del alma que se potencian y se amplían, sin dejar de colocar los límites y "podar" cuando es necesario, cual buen jardinero que sabe lo que necesita su planta, porque la conoce y la ama.

La vida es más valiosa que las estructuras. Las estructuras deben venir cuando ya existe la vida, proceso en el cual se encuentran nuestros niños y niñas. La vida regala alas para volar, despierta lo mejor que uno lleva en el corazón.

Para poder llevar a cabo este ideal contamos con un grupo de profesoras jefes y profesores especialistas, comprometidos con este quehacer.

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