Nuestro Colegio

RECTORIA

Estimada Comunidad,

Hoy estamos llegando a ustedes desde una página web renovada que ha recogido las críticas y sugerencias de todos y que esperamos pueda permitirnos una vinculación más clara, estrecha y pertinente.

El crecimiento del colegio en estos últimos años, nos ha desafiado constantemente en el fortalecimiento de los lazos y del espíritu de la comunidad Sagrada Familia. Los tiempos actuales son un llamado a la construcción de personalidades sólidas, de características particularmente significativas que permitan un desarrollo pleno en el medio que a cada uno le corresponderá experimentar.

Los hechos que se han sucedido sólo este último año son muestra de lo vertiginoso de los cambios y de lo profundo de los mismos. Un terremoto y maremoto desoladores que irrumpieron en nuestras vidas bruscamente, han sido un signo y un llamado al ordenamiento de la propia interioridad como también a levantar la mirada y a ver a los demás, descubrirlos, conocerlos, contactarnos con ellos, cruzar las miradas y las historias, fortalecer nuestro lazo con la comunidad toda, nuestra patria. Una Iglesia que se ha visto en la dificultad de enfrentarse a sus propias miserias y que ha sido el escarnio de muchos y que también nos ha vuelto hacia nosotros mismos para evaluar nuestra propia religiosidad y vida católica. Un grupo de hombres, mineros que lucharon y mostraron su valor y su preocupación por lo otros desde las entrañas de la tierra, nos interpelan en nuestra humildad, nuestro valor, nuestra paciencia y empatía. Por otra parte, de manera distinta, una participación en un mundial de fútbol que alimentó el corazón de lo propio, de lo deportivo, de las pasiones que se mezclan con sentimientos de nacionalismo que también invitan a la reflexión de lo profundo y duradero de los mismos.

Estos hechos y otros son un espacio en nuestra existencia, en el marco de un bicentenario, que nos obliga o por lo menos nos interpela acerca de lo que cada uno es o quiere llegar a ser. Dios nos habla a través de todo esto y es nuestra obligación filial el responder desde nuestros ideales, los que se alimentan de la existencia y se fortalecen y actualizan con este diálogo.

Ofrezcamos a nuestra querida Reina una renovación en nuestros ideales, especialmente los de nuestro proyecto educativo: un hombre nuevo para una nueva comunidad. Un ideal alto, exigente, ambicioso, el cual cada uno de nosotros está invitado a vivir. Es en las pequeñas cosas, las de todos los días, las simples, aquellas que muchas veces olvidamos, donde se juega lo más importante de cada uno de nosotros. Por esto los invito, en esta última parte del año, que sigamos consagrándole al Señor nuestras fuerzas y pidiéndole a nuestra Mater que acompañe nuestro caminar.